viernes, 25 de junio de 2010

Pollos y el Abaco

¿Como hubiera sido el Departamento de Tecnologías de Información en el año 1200 A.C.?

- "¿A probado con apagarlo y encenderlo?"

- "No"

- "¡Gracias!"

lunes, 14 de junio de 2010

De por qué el amor es ciego...


Cuenta que una vez, se reunieron en un lugar de la tierra, todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, La Locura siempre tan loca, propuso: ¿Vamos a jugar a las escondidas?

La Intriga levantó una ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse preguntó:

- ¿A los escondidos? y ¿Cómo es eso? -

Es un juego – explicó La Locura- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, al primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.

El Entusiasmo bailó entusiasmado secundado por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, la Soberbia opinó que era un juego muy tonto – En realidad en el fondo lo que le molestaba era que la idea no se le hubiera ocurrido a ella- y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

1,2,3... comenzó a contar la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza, como siempre tan perezosa se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzó a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos:

- ¿Qué si una rendija de un árbol? Perfecto para la Timidez.
- ¿Qué si el vuelo de una mariposa? Formidable para la Voluptuosidad.
- ¿Qué si una ráfaga de viento? Magnífico para la Libertad.
- ¿Qué si un lago cristalino? Ideal para la Belleza.

Así terminó por acurrucándose en un rayito de sol. El Egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo, pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira en realidad se escondió detrás del arcoiris. La Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El Olvido... se me olvidó donde se escondió el olvido..., pero eso no es lo más importante.

Cuando la Locura contaba ya 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

¡Un millón! Contó la locura y comenzó a buscar.......

La primera fue la Pereza a sólo tres pasos detrás de una piedra. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios sobre teología, y a la Pasión y al Deseo sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido, encontró a la Envidia y claro pudo decir donde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, porque él solo salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, con la Duda resultó ser más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos...

Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arcoiris, mentira en realidad estaba en el fondo del mar. Hasta al Olvido.... se le olvidó que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.

Pero lo curioso era que el Amor no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas, en la nubes, en el viento, etc. y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y pensó:

¨El Amor como siempre tan cursi, seguro se escondió entre las rosas.....¨

Tomo una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: no se había dado cuenta que las espinas habían herido en los ojos al amor. La Locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Es desde entonces, desde la primera vez que se jugó en la tierra a los escondidos, que el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.

Fin.
XOXO
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